Una instalación de aire comprimido mal dimensionada no siempre da problemas evidentes desde el primer día. De hecho, en muchas plantas el sistema “funciona”, pero lo hace a costa de un mayor consumo energético, averías recurrentes o una pérdida progresiva de rendimiento que acaba afectando a la producción.
Detectar estos síntomas a tiempo es clave para evitar inversiones innecesarias y paradas no planificadas.
En nuestra experiencia, la mayoría de incidencias que atendemos no se deben al compresor en sí, sino a un sistema que no fue diseñado teniendo en cuenta la demanda real, la evolución futura de la planta o el conjunto de la instalación.
Uno de los primeros indicios suele ser la inestabilidad en la presión de trabajo. Aunque el compresor sea capaz de alcanzar la presión nominal, esta fluctúa cuando varias líneas trabajan de forma simultánea o en momentos de mayor demanda.
Otros síntomas habituales son:
- Arranques y paradas constantes del compresor, incluso en jornadas de producción normales
- Sensación de falta de aire en determinados puntos de la instalación
- Aumento progresivo del consumo eléctrico sin cambios en la producción
- Caídas de presión al final de línea o en equipos críticos
- Mayor frecuencia de averías y mantenimientos correctivos
En muchos casos, estos problemas se intentan corregir aumentando la presión o sustituyendo el compresor, cuando el origen real está en el diseño de la red o en un crecimiento de la demanda no previsto.
El mal diseño de una instalación de aire presenta desequilibrios entre generación, distribución y consumo. Por ejemplo, tuberías con diámetros insuficientes, recorridos demasiado largos, ausencia de anillos o una falta de tratamiento adecuado del aire.
Esto provoca que el sistema trabaje forzado, reduciendo la vida útil de los equipos y encareciendo el coste por metro cúbico de aire generado. En estos casos, una revisión técnica completa en toda al instalación permite identificar cuellos de botella y plantear soluciones mucho más eficientes que un simple cambio de máquina.
Para visualizarlo de forma clara, en instalaciones mal dimensionadas solemos encontrar el siguiente patrón:
| Elemento | Consecuencia habitual |
|---|---|
| Red insuficiente | Caídas de presión y sobreesfuerzo del compresor |
| Demanda mal calculada | Falta de aire en picos de producción |
| Sin margen de crecimiento | Necesidad de reformas prematuras |
Corregir estos problemas no solo mejora el rendimiento del sistema, sino que reduce averías, estabiliza la producción y optimiza el consumo energético. Por eso, antes de invertir en nuevos equipos, conviene analizar el conjunto de la instalación desde un enfoque técnico y global. Póngase en contacto con Folch Técnica Industrial para realizar un estudio de cómo dimensionar correctamente su instalación de aire comprimido.








